25 nov. 2016

EL LENGUAJE DE LAS FLORES (Florografía)



Cada flor  y cada color expresan un sentimiento y  juegan un papel muy importante en el significado del ramo. Cuando es muy colorido manifiesta un popurrí de emociones.

LAS DALIAS son flores relacionadas con el impulso y la pasión y sus significados varían desde una señal de advertencia, de cambiar, de viajar, hasta incluso de la traición.


                                          EL MENSAJE DE LAS DALIAS

Paciente, como ya era una costumbre, mi corazón esperaba la amada silueta ante la puerta.
Lo vi al poner un pie dentro, pensativo, ocultando las expresiones.
El cuantioso ramo colgando de su mano débil, indiferente.
Los pasos lo dirigían a mí, involuntarios, programados.
El perfume floral llegó a mi nariz, con un golpe de desilusión.
No fueron necesarias las palabras, su rostro agradecido lo decía todo y el ramo disculpaba su intención.
El cambio empezaba ahora, al extenderme una mano y soltar el ramo entre las mías.
Lo tomé, sombría y triste. Puse el dedo índice en sus labios.
No quise que me dijera nada, no necesitaba explicaciones. El colorido ramo de dalias  me lo decían todo.
“Te querré siempre” me susurraban ese montón de flores.
Entonces lo envolví con mis brazos, queriéndomelo quedar para siempre.
E inhalé el aroma de su ropa con profundidad devota y me quise comer su cuello a mordiscones. Pero solo con el pensamiento, mis manos no fueron más allá de su espalda, y mis labios cerrados lo besaron superficialmente.
Deseaba aniquilar su viviente materia, pero la vida no me había enseñado todavía como destruir lo amado.
Supuse que tenía que aprender rápido.
“Vete ahora” le dije al separarme y entonces le di un empujón.
“Sal de mi vida para siempre” le ordené antes de que pudiera decir algo.
Lo saqué de mi vida azotando la puerta, y él se alejó aventurero en busca del sendero.
El amor me jugaba mal.
Elevé el ramo y lo puse frente a mi nariz, el dulce perfume de sus pétalos, me atrajo con una pasión sonámbula. Las neuronas alertas, misteriosas, delatando mis anhelos.
Un aroma a traición ese de las dalias, las masacré deshojando una por una y las arrojé en puños al aire. Fueron cayendo al suelo formando un colchón de pétalos donde me acomodé como una ninfa desfallecida.

Por NV-J 

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